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viernes, 18 de diciembre de 2009
Sobre mi propio blog
No me sorprende pero me resulta curioso ver como evolucionan las entradas de mi blog, donde entra la gente más veces, que leen más y es curioso como te puedes desgañitar intentando que se te oiga hablando sobre mil cosas diferentes, pero lo cierto es que a la gente le interesa lo más básico, como a mi. Hablo de la comida, la gastronomía, las recetillas de la abuela de toda la vida. Las entradas más leídas son esas, las que hablan de comida, ya sea en el cine, ya sea en las fiestas paganas y en concreto la más leída es la de los huesos de santo. Pues nada, será cuestión de seguir con el tema, total, a mi me encanta de todas formas y me parece menos aburrido que la política y sus alrededores, así que teniéndolo en cuenta me voy a permitir el lujo de recomendar un blog, si es que alguien lee esto claro, que seguro más de uno conoce y seguro que antes que yo, es el blog de falsarius chef y su cocina para impostores http://cocinaparaimpostores.blogspot.com/ un blog divertido y diferente aunque hable de comida y sus cosillas. Muy recomendable.
jueves, 5 de marzo de 2009
Cacao y chocolate.
“Cómense dichas semillas que son un poco amargas, pero de resto buenas y sanas, y dicen que ayudan contra cualquier veneno. Los indios de Temistitlán, que nosotros llamamos Nueva España, se sirven de él como moneda y lo comen y beben en sus bebidas” - Galeotto Cey. Para los griegos Theobroma “alimento de los dioses”.
Ya los mayas y los aztecas utilizaban el cacao en distintas preparaciones pues vieron que era bueno contra las enfermedades y proporcionaba mucha energía. Pero en este caso lo que más me interesaba era cómo había llegado a Europa. Lo más sencillo es pensar que, puesto que fue Colón quién descubrió América para los europeos, fueron los españoles los causantes de la llegada del cacao a Europa. Y así fue, en su cuarto viaje trajo consigo las semillas del cacao, aunque en principio no tuvo mucha aceptación por su sabor amargo y su aspecto una vez disuelto en agua.
Fue Hernán Cortés quién trajo consigo de nuevo las semillas y consiguió convencer de sus beneficios a los cortesanos españoles. También los monjes españoles en el nuevo continente adoptaron la bebida como medicina revitalizante, y con ese fin acabaron de introducirla en España y el resto de Europa ermita tras ermita, monasterio tras monasterio. Para ser más concretos dicen que fue al Monasterio de Piedra, en Zaragoza, al que le fue enviado el producto por primera vez.
Además el primer lugar en el que se mecanizó la producción de chocolate fue en Barcelona, por lo que me asalta una pregunta. Si fueron los españoles los que lo trajeron a Europa, fueron los primeros en introducirlo en la alta sociedad, los primeros en mecanizar su producción… ¿por qué la fama de los chocolates se la llevan siempre los suizos, belgas, e incluso los ingleses? Supongo que por lo mal que se nos ha dado siempre exportar nuestros gustos a los demás, y lo fácil que se le ha dado a países como Francia, donde el chocolate llegó al casarse una española, la infanta María Cristina, con el rey Luis XIV, y en cuya corte se pasó a tomar más diluido en vez de fuerte y espeso al gusto español de la época. También el hecho de que fueran los suizos quienes consiguieron fabricar chocolate con leche por primera vez al conseguir estabilizar la mezcla gracias a la leche condensada que conseguía obtener un empresario que igual suena de algo, el señor Nestlé.
Pero bueno, cosas que pasan. Y ahora, ¿quién produce el mejor chocolate? ¿Dónde están los mejores artesanos? Unos dicen que el mejor se produce en Venezuela “el Rey”, otros en México, por supuesto el cacao criollo. ¿Pero el chocolate como tal? Pues como todo ira en gustos, pero hay una serie de marcas que destacan por encima del resto según todos los expertos en el tema, Lindt & Sprüngli y Carma en Suiza, Belcolade, Godiva y Callebaut en Bélgica, Valrhona, Barry y Nöel en Francia, Venchi en Italia, Cadbury en Gran Bretaña y el ya citado El Rey en Venezuela, son los que mejores productos consiguen. Pero de todos estos estamos hablando de producciones más o menos industriales. Si hablamos de tabletas, la chocoapedia tiene una lista concreta con las 10 mejores según ellos.
Y como todo es cíclico, resulta que hoy en día uno de los chocolateros más reconocidos mundialmente es un catalán Antoni Escribá, que aunque ya ha fallecido revolucionó la idea del chocolate y legó sus conocimientos a sus hijos. Tanto es así que Cataluña se ha llenado de maestros en el arte del chocolate como Oriol Balaguer formado en el I+D de Adriá, Jordi Butron que ha trabajado con lo mejorcito del mercado (Gagnaire, Adriá, Michel Bras), Ramón Morato creador de cacao Sampaka junto a Albert Adriá y a Jaume Von Aren y fundador de la única escuela de chocolate de España, Chocovit y Enric Robira.
Así que el que quiera emular a los ricachones que siga con los Ferrero y al que le guste la calidad de verdad que pruebe cualquiera de los nombrados más arriba. Para mí, Godiva, a ser posible los de naranja.
Ya los mayas y los aztecas utilizaban el cacao en distintas preparaciones pues vieron que era bueno contra las enfermedades y proporcionaba mucha energía. Pero en este caso lo que más me interesaba era cómo había llegado a Europa. Lo más sencillo es pensar que, puesto que fue Colón quién descubrió América para los europeos, fueron los españoles los causantes de la llegada del cacao a Europa. Y así fue, en su cuarto viaje trajo consigo las semillas del cacao, aunque en principio no tuvo mucha aceptación por su sabor amargo y su aspecto una vez disuelto en agua.
Fue Hernán Cortés quién trajo consigo de nuevo las semillas y consiguió convencer de sus beneficios a los cortesanos españoles. También los monjes españoles en el nuevo continente adoptaron la bebida como medicina revitalizante, y con ese fin acabaron de introducirla en España y el resto de Europa ermita tras ermita, monasterio tras monasterio. Para ser más concretos dicen que fue al Monasterio de Piedra, en Zaragoza, al que le fue enviado el producto por primera vez.Además el primer lugar en el que se mecanizó la producción de chocolate fue en Barcelona, por lo que me asalta una pregunta. Si fueron los españoles los que lo trajeron a Europa, fueron los primeros en introducirlo en la alta sociedad, los primeros en mecanizar su producción… ¿por qué la fama de los chocolates se la llevan siempre los suizos, belgas, e incluso los ingleses? Supongo que por lo mal que se nos ha dado siempre exportar nuestros gustos a los demás, y lo fácil que se le ha dado a países como Francia, donde el chocolate llegó al casarse una española, la infanta María Cristina, con el rey Luis XIV, y en cuya corte se pasó a tomar más diluido en vez de fuerte y espeso al gusto español de la época. También el hecho de que fueran los suizos quienes consiguieron fabricar chocolate con leche por primera vez al conseguir estabilizar la mezcla gracias a la leche condensada que conseguía obtener un empresario que igual suena de algo, el señor Nestlé.
Pero bueno, cosas que pasan. Y ahora, ¿quién produce el mejor chocolate? ¿Dónde están los mejores artesanos? Unos dicen que el mejor se produce en Venezuela “el Rey”, otros en México, por supuesto el cacao criollo. ¿Pero el chocolate como tal? Pues como todo ira en gustos, pero hay una serie de marcas que destacan por encima del resto según todos los expertos en el tema, Lindt & Sprüngli y Carma en Suiza, Belcolade, Godiva y Callebaut en Bélgica, Valrhona, Barry y Nöel en Francia, Venchi en Italia, Cadbury en Gran Bretaña y el ya citado El Rey en Venezuela, son los que mejores productos consiguen. Pero de todos estos estamos hablando de producciones más o menos industriales. Si hablamos de tabletas, la chocoapedia tiene una lista concreta con las 10 mejores según ellos.
Y como todo es cíclico, resulta que hoy en día uno de los chocolateros más reconocidos mundialmente es un catalán Antoni Escribá, que aunque ya ha fallecido revolucionó la idea del chocolate y legó sus conocimientos a sus hijos. Tanto es así que Cataluña se ha llenado de maestros en el arte del chocolate como Oriol Balaguer formado en el I+D de Adriá, Jordi Butron que ha trabajado con lo mejorcito del mercado (Gagnaire, Adriá, Michel Bras), Ramón Morato creador de cacao Sampaka junto a Albert Adriá y a Jaume Von Aren y fundador de la única escuela de chocolate de España, Chocovit y Enric Robira.
Así que el que quiera emular a los ricachones que siga con los Ferrero y al que le guste la calidad de verdad que pruebe cualquiera de los nombrados más arriba. Para mí, Godiva, a ser posible los de naranja.
viernes, 13 de febrero de 2009
Babette´s Gaestebud
El festín de Babette en castellano. La vi hace un par de días y me gustó. Mucho además.
Es una película sencilla, austera, rodada sin manierismos, sin artificios, sin nada que aparte la mirada de lo que ocurre en la pantalla. De otra forma desaparecerían las sutilezas de sus personajes y la trama que en ella ocurre.
La historia se ambienta en un pequeño pueblo noruego, Berlevaag, allá por 1885. Dos hermanas, hijas de un pastor protestante luterano, abandonan los placeres terrenales para ayudar a su pueblo, con la conciencia de estar de paso en la vida, una vida que deben llevar con austeridad, sin disfrute ninguno. En estas aparece Babette, la protagonista de la historia. Una francesa huida de su país que se ofrece para ayudar a las hermanas con las tareas de su casa y que estas aceptan por caridad. Con el paso del tiempo, Babette se convierte en una parte fundamental en la vida cotidiana del pueblo y sus habitantes, como dice en la película por uno de los feligreses "gracias a dios por habernos mandado a Babette y así las hermanas hayan tenido más tiempo para ayudarnos a todos".
Un golpe de suerte hace que Babette encuentre la manera de devolver todo lo recibido por sus vecinos. Cocinando. ¡Y qué comida!. Lo que les ofrece a sus comensales en una sola noche es un deleite en todos los sentidos, ver los preparativos, como los platos van tomando forma, el servicio, el orden, el disfrute sutil que va apareciendo en la mesa mientras unos puritanos invitados reniegan de disfrutar de las viandas, aunque acceden al banquete por no desilusionar a la cocinera aún pensando que iban a formar parte de un "aquelarre" culinario.
Y aquí pasa la comida a ser la protagonista. A demostrar, con sutiles cambios, como el agriado carácter de los habitantes va cambiando con el vino y todo lo demás, ayundando a limar las diferencias que existían entre ellos, acabando con una sentida, aunque contenida, celebración alrededor de un pozo de agua dando gracias por sus vidas.
Si, ya se que suena muy cursi y todo lo que queráis, pero si a alguien le gusta la cocina ya tiene excusa, si a alguien le gustan las sutilezas en las historias, ya tiene otra. Al que no le guste disfrutar de los pequeños detalles... ahí están los tomates y terminators VIII a su disposición.
El festín:
-Sopa de tortuga acompañada por un vino amontillado.
-Caviar y Blinis Demidoff, regados por un champaña Veuve Clicquot de 1.860.
-Codornices rellenas de trufa negra, reposadas dentro de un volován con salsa de vino Clos de Vougeot cosecha de 1.845.
-Ensalada de endivias, nueces y lechuga con vinagreta francesa, escoltada por el mismo vino.
-Selección de quesos franceses, entre ellos roquefort y camembert.
-Tarta de cerezas, frutas confitadas y licor.
-Fruta fresca: higos, dátiles, uvas y piña.
-Café molido para la ocasión y cómo digestivo un soberbio Marc Vieux Fine Champagne (lo que conocemos como Marc de Champagne).
La receta: Codornices en sarcófago
4 codornices (mejor si son de caza y no de granja)
300 gr. de foie gras
50 gr. de trufa negra
c.s. de sal y de pimienta negra molida
Limpiar el foie y trocearlo. Con un pequeño cuchillo bien afilado, deshuesar las codornices de modo que queden enteras. Salpimentarlas. Rellenarlas con 70 / 80 gr. de foie gras troceado y la trufa cortada en pequeños trozos. Reconstruir el ave.
Masa:
300 gr. de harina de trigo
160 gr. de grasa de pato bien fría
c.s. de sal
Amasar los ingredientes. Dejar reposar el pastón 60 minutos en la nevera. Pasado el reposo, estirar la masa a unos 3 mm de grosor. Reservar en la nevera hasta su utilización.
Sarcófago:
Forrar con la masa que laminamos 4 moldes pequeños. Se pueden usar unas latas rectangulares que sirven para confeccionar los blocs de foie gras. Sus medidas son de 10 x 15 cm, de altura. Existen unos moldes individuales específicos pero son muy difíciles de encontrar. Colocar en cada sarcófago una codorniz. Confeccionar con la masa que ha sobrado unos pequeños rectángulos de 10 x 5cm que colocaremos sobre cada molde. Soldar con el resto de la masa. Hacer una pequeña chimenea en la parte superior del sarcófago con la punta de un cuchillo. Hornear a 180º C durante 20 minutos.
Fondo al vino de Madeira:
15 cl de fondo de pato
50 gr de trufa negra
c.s. vino de Madeira
c.s. sal y pimienta negra molida
Reducir el fondo de pato con la trufa picada. Añadir el vino de Madeira. Salpimentar y reservar.
Servir el sarcófago con el fondo al Madeira bien caliente, y disfrutar.
Es una película sencilla, austera, rodada sin manierismos, sin artificios, sin nada que aparte la mirada de lo que ocurre en la pantalla. De otra forma desaparecerían las sutilezas de sus personajes y la trama que en ella ocurre.
La historia se ambienta en un pequeño pueblo noruego, Berlevaag, allá por 1885. Dos hermanas, hijas de un pastor protestante luterano, abandonan los placeres terrenales para ayudar a su pueblo, con la conciencia de estar de paso en la vida, una vida que deben llevar con austeridad, sin disfrute ninguno. En estas aparece Babette, la protagonista de la historia. Una francesa huida de su país que se ofrece para ayudar a las hermanas con las tareas de su casa y que estas aceptan por caridad. Con el paso del tiempo, Babette se convierte en una parte fundamental en la vida cotidiana del pueblo y sus habitantes, como dice en la película por uno de los feligreses "gracias a dios por habernos mandado a Babette y así las hermanas hayan tenido más tiempo para ayudarnos a todos".Un golpe de suerte hace que Babette encuentre la manera de devolver todo lo recibido por sus vecinos. Cocinando. ¡Y qué comida!. Lo que les ofrece a sus comensales en una sola noche es un deleite en todos los sentidos, ver los preparativos, como los platos van tomando forma, el servicio, el orden, el disfrute sutil que va apareciendo en la mesa mientras unos puritanos invitados reniegan de disfrutar de las viandas, aunque acceden al banquete por no desilusionar a la cocinera aún pensando que iban a formar parte de un "aquelarre" culinario.
Y aquí pasa la comida a ser la protagonista. A demostrar, con sutiles cambios, como el agriado carácter de los habitantes va cambiando con el vino y todo lo demás, ayundando a limar las diferencias que existían entre ellos, acabando con una sentida, aunque contenida, celebración alrededor de un pozo de agua dando gracias por sus vidas.
Si, ya se que suena muy cursi y todo lo que queráis, pero si a alguien le gusta la cocina ya tiene excusa, si a alguien le gustan las sutilezas en las historias, ya tiene otra. Al que no le guste disfrutar de los pequeños detalles... ahí están los tomates y terminators VIII a su disposición.
El festín:
-Sopa de tortuga acompañada por un vino amontillado.
-Caviar y Blinis Demidoff, regados por un champaña Veuve Clicquot de 1.860.
-Codornices rellenas de trufa negra, reposadas dentro de un volován con salsa de vino Clos de Vougeot cosecha de 1.845.
-Ensalada de endivias, nueces y lechuga con vinagreta francesa, escoltada por el mismo vino.
-Selección de quesos franceses, entre ellos roquefort y camembert.
-Tarta de cerezas, frutas confitadas y licor.
-Fruta fresca: higos, dátiles, uvas y piña.
-Café molido para la ocasión y cómo digestivo un soberbio Marc Vieux Fine Champagne (lo que conocemos como Marc de Champagne).
La receta: Codornices en sarcófago
4 codornices (mejor si son de caza y no de granja)
300 gr. de foie gras
50 gr. de trufa negra
c.s. de sal y de pimienta negra molida
Limpiar el foie y trocearlo. Con un pequeño cuchillo bien afilado, deshuesar las codornices de modo que queden enteras. Salpimentarlas. Rellenarlas con 70 / 80 gr. de foie gras troceado y la trufa cortada en pequeños trozos. Reconstruir el ave.
Masa:
300 gr. de harina de trigo
160 gr. de grasa de pato bien fría
c.s. de sal
Amasar los ingredientes. Dejar reposar el pastón 60 minutos en la nevera. Pasado el reposo, estirar la masa a unos 3 mm de grosor. Reservar en la nevera hasta su utilización.
Sarcófago:
Forrar con la masa que laminamos 4 moldes pequeños. Se pueden usar unas latas rectangulares que sirven para confeccionar los blocs de foie gras. Sus medidas son de 10 x 15 cm, de altura. Existen unos moldes individuales específicos pero son muy difíciles de encontrar. Colocar en cada sarcófago una codorniz. Confeccionar con la masa que ha sobrado unos pequeños rectángulos de 10 x 5cm que colocaremos sobre cada molde. Soldar con el resto de la masa. Hacer una pequeña chimenea en la parte superior del sarcófago con la punta de un cuchillo. Hornear a 180º C durante 20 minutos.
Fondo al vino de Madeira:
15 cl de fondo de pato
50 gr de trufa negra
c.s. vino de Madeira
c.s. sal y pimienta negra molida
Reducir el fondo de pato con la trufa picada. Añadir el vino de Madeira. Salpimentar y reservar.
Servir el sarcófago con el fondo al Madeira bien caliente, y disfrutar.
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