Pues si, no me importaría nada en absoluto.
Llevo leyendo sus libros desde que escribió el primero y he sido capitán, reportero, mendigo y diablo gracias a sus lineas. Pero "no empecemos a comernos las pollas caballeros que todavía es pronto". No es que quiera tener su vida, que tampoco me importaría, lo que me gustaría es poder expresarme la mitad de claro de lo que él lo hace en su columna semanal (cuyo enlace está en esta misma página). Y me gustaría porque mientras que en sus libros el escritor acaba esclavo de sus propios personajes, por mucho que los personalice, en su columna no. En esa columna se expresa tan libremente como su propia consciencia y decoro le permita, que no es poco.
No debe ser sencillo pertenecer a la Real Academia de la Lengua y tener que seguir escuchando a los que dicen que su forma de escritura no vale para nada, que no tiene mérito ninguno escribir lo que escribe y como lo escribe. Que ya supongo que se lo debe pasar por el forro y cada perro que lleve su sarna. Pero a todos esos les diría que se equivocan, que es más, a muchos nos la pela si el corso escribe literatura o LITERATURA, lo que está claro es que somos muchos los que disfrutamos con sus personajes y sus historias que ya es más de lo que consiguen muchos de los que de él se quejan. De hecho seguro que más de uno se masturba pensando en Teresa en la oscuridad de sus cuevas cuando nadie puede reprender sus actos.
Así que sin ningún pudor lo digo, por su facilidad de palabra, por su elegante ironía y porque si coño, quiero ser como Pérez-Reverte.
PD: por la insistencia en que no use palabras malsonantes informaré que la frase entrecomillada es simplemente una referencia al señor Tarantino y su Pulp Fiction que me venía al pelo en este tema.
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martes, 18 de noviembre de 2008
jueves, 6 de noviembre de 2008
Súbditos y monarcas
Según el R.A.E. monarca es el príncipe soberano de un país y soberano tiene tres acepciones, a saber, que ejerce o posee la autoridad suprema e independiente. Elevado, excelente y no superado, y la tercera Altivo, soberbio o presumido. Y ahora sabiendo esto, cómo es posible que alguien se sorprenda de las afirmaciones que “nuestra” reina soberana y gobernante ha expuesto en el ya famoso libro con sus memorias. Más aún si atendemos a la definición que el mismo diccionario hace sobre la palabra súbdito, es decir, todos nosotros, Sujeto a la autoridad de un superior con obligación de obedecerle.
Además tampoco es para tanto, sólo ha venido a decir que no esta de acuerdo con la eutanasia, lo que no se es si se referirá a los cuidados paliativos en enfermos terminales que gracias a mi prima, Esperanza Aguirre, los enfermos madrileños ahora tienen más complicado conseguir.
Tampoco está de acuerdo con los abortos, algo que tampoco entiendo muy bien si nos fijamos un poco en el árbol genealógico de su propia familia, pero ella sabrá.
Y lo que parece que ha levantado más ampollas, su rechazo a que las parejas homosexuales puedan legalizar su situación de pareja llamándole matrimonio, lo mismo que defiende el principal partido de la oposición en este momento, será casualidad.
Cada vez
que casi cualquier miembro de dicho partido habla del tema en cuestión me da la impresión de que hablan de una especie de bichos raros, más dignos de un zoo que de permanecer en esta sociedad, sólo les faltaría algún comentario tipo… mira que majos esos bichejos… como se quieren, mira como se hacen carantoñas… como si estuviesen viendo a dos chimpancés moneando en una rama.
Pero al fin y al cabo ¿quién no esperaba que nuestros monarcas opinasen así? Ah sí claro, que resulta que como son “unos campechanos”. Bonita estupidez la nuestra, o la vuestra, si habéis terminado por tragaros semejante propaganda barata.
Por eso no me siento indignado por esas palabras, más bien al revés, me alegré de que la reina se expresase en esa forma, porque, ingenuo de mí, pensé que serviría para que al menos unos cuantos más se diesen cuenta de lo que llamamos “campechanos” en este país, o reino, o nación o lo que sea. Lo que si que me sorprendió fue la reacción de las asociaciones de gays y lesbianas.
Primero montan en cólera al conocer las palabras reales, tachando a la monarca de no se cuantos calificativos irrepetibles, ejem, después de comparar el desfile del orgullo y sus carrozas con las bodas de los principitos y las suyas (valga el tópico olé), a las pocas horas, la casa del rey se desmarca de las palabras de “Sofía” “porque no representan el sentir de la monarquía española” sino que “son de carácter personal”.
Pero vamos a ver, entonces son de carácter personal de la monarca, pero ¿no representan a la monarquía? Que alguien me lo explique porque no acabo de entender la diferencia. Pero debe ser que los gays si porque dieron por bueno el comunicado perdonando todo lo dicho por la campechana Sofía.
Sólo me cabe un pregunta, ¿quién será el primero que plante rodilla en tierra frente al palacio real?.
KeltoC
Para compensar. Vídeo loca
Además tampoco es para tanto, sólo ha venido a decir que no esta de acuerdo con la eutanasia, lo que no se es si se referirá a los cuidados paliativos en enfermos terminales que gracias a mi prima, Esperanza Aguirre, los enfermos madrileños ahora tienen más complicado conseguir.
Tampoco está de acuerdo con los abortos, algo que tampoco entiendo muy bien si nos fijamos un poco en el árbol genealógico de su propia familia, pero ella sabrá.
Y lo que parece que ha levantado más ampollas, su rechazo a que las parejas homosexuales puedan legalizar su situación de pareja llamándole matrimonio, lo mismo que defiende el principal partido de la oposición en este momento, será casualidad.
Cada vez
que casi cualquier miembro de dicho partido habla del tema en cuestión me da la impresión de que hablan de una especie de bichos raros, más dignos de un zoo que de permanecer en esta sociedad, sólo les faltaría algún comentario tipo… mira que majos esos bichejos… como se quieren, mira como se hacen carantoñas… como si estuviesen viendo a dos chimpancés moneando en una rama.Pero al fin y al cabo ¿quién no esperaba que nuestros monarcas opinasen así? Ah sí claro, que resulta que como son “unos campechanos”. Bonita estupidez la nuestra, o la vuestra, si habéis terminado por tragaros semejante propaganda barata.
Por eso no me siento indignado por esas palabras, más bien al revés, me alegré de que la reina se expresase en esa forma, porque, ingenuo de mí, pensé que serviría para que al menos unos cuantos más se diesen cuenta de lo que llamamos “campechanos” en este país, o reino, o nación o lo que sea. Lo que si que me sorprendió fue la reacción de las asociaciones de gays y lesbianas.
Primero montan en cólera al conocer las palabras reales, tachando a la monarca de no se cuantos calificativos irrepetibles, ejem, después de comparar el desfile del orgullo y sus carrozas con las bodas de los principitos y las suyas (valga el tópico olé), a las pocas horas, la casa del rey se desmarca de las palabras de “Sofía” “porque no representan el sentir de la monarquía española” sino que “son de carácter personal”.
Pero vamos a ver, entonces son de carácter personal de la monarca, pero ¿no representan a la monarquía? Que alguien me lo explique porque no acabo de entender la diferencia. Pero debe ser que los gays si porque dieron por bueno el comunicado perdonando todo lo dicho por la campechana Sofía.
Sólo me cabe un pregunta, ¿quién será el primero que plante rodilla en tierra frente al palacio real?.
KeltoC
Para compensar. Vídeo loca
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