viernes, 24 de abril de 2009

Kyoto 2



Nuestro segundo día en Kyoto empieza suavecito, un desayuno en la estación de tren y a buscar un autobús que nos acerque a otro de los sitios que llevaba en la agenda. Kinkakuji, el Pabellón Dorado. Por suerte un empleado de la estación nos indica en perfecto japonés cual tenemos que coger y a que horas sale.

El viaje le obviamos, como cualquier otro autobús pero con más japoneses y algún que otro guiri.

Llegamos a la zona de Kinkakuji y tras hacerle una foto a una amable mujer con kimono llegamos a la entrada. En pocos metros llegamos al lago. Un espejo en el que se refleja el pabellón, dorado, tranquilo. Lastima del viento que agita la superficie del agua rompiendo el reflejo del templo. Fotos y más fotos rodeados de gente haciendo las mismas fotos que nosotros y nosotros las mismas que ellos. Algo habrá que hacer con ellas en casa para que sean distintas.

Seguimos andando por el camino marcado, alrededor del templo en el que están celebrando una ceremonia, no sabemos de que, tampoco podemos acercarnos más. Seguimos como ovejitas entre los árboles, alguna garza, más jardines. Un grupo de estatuillas con un cuenco marca un sitio de parada para que todos los que por allí pasamos intentemos meter en el susodicho alguna que otra moneda. Los niños se lo pasan en grande cada vez que lo consiguen.

Seguimos subiendo por el camino hasta otro templete haciendo fotos a todos y todas las que me dejan mientras seguimos viendo el pabellón desde todos los ángulos posibles. Y al final... tiendas, recuerdos baratitos para turistas y otro templete donde la gente si se para a rezar. De aquí me quedo con la imagen del pabellón y con la vendedora de té que amablemente me ofrece un vaso mientras deja que la saque alguna que otra foto.

Nos hemos dado cuenta de que una de las zonas no la hemos visto al entrar, así que decidimos volver a la puerta a ver si conseguimos saber porqué. Le preguntamos a un chico con uniforme y entre sonrisas nos contesta que hay que pagar como 5000 yenes por entrar en esa parte. Al sorprendernos del precio le preguntamos que hay que ver. Su respuesta... se encoge de hombros y nos dice... "ni idea", arreglos florales, ikebana, pero nos dice... tsssss, no digáis nada que me metéis en un lío, je.

Salimos de allí en busca del Ryoanji, el jardín zen más conocido de todo Japón y de todo el mundo, todo el mundo ha visto fotos del jardín aunque no sepa lo que es. Al llegar lo que te encuentras es un jardín con un laguito, una pequeña isla con un tori unido al resto del jardín con un puente de piedra... sólo falta que los cerezos estuviesen todos en flor. Nos descalzamos para entrar al templo en el que está el jardín y dejamos los trípodes en la entrada. Pocos pasos más allá está el jardín. Piedras. Círculos. Todas en perfecto orden durante 500 años. Habrá quién no se lo crea, pero sentarte frente a esas piedras, concentrarte en los círculos del jardín, hace que entres en un estado mental curioso en el que parece que el resto del mundo desaparece mientras lo contemplas. Tras recuperar la conciencia del lugar en el que me encontraba me levanté para seguir con la visita al templo. Tras rodearle entero vi un grupo de chicas vestidas con kimono a las que pedí permiso para hacerles fotos, dijeron que si, así que volví a recorrerme el templo entero con ellas mientras las fotografiaba entre risas y alguna que otra charla corta en inglés.

Al salir del templo al jardín seguimos andando entre árboles, tranquilos hasta la salida. Nuestro camino llegaba hasta otro templo, Yomei Bunko. Al subir las escaleras que te llevan a la entrada nos encontramos con el templo principal en el que un monje estaba limpiando los tatami. Será que nos escuchó llegar porqué me pregunto si eramos españoles y resultó que hablaba un poquito de español. Tras una corta conversación me permitió entrar hasta el altar, la zona reservada a los monjes, incluso me dejó fotografiar la parte principal, las ofrendas de comida... una de esas cosas que nunca se olvidan. Junto al templo un conjunto de estatuas de budas y una campana gigante que también hicimos sonar con el beneplácito del monje, por supuesto.

Y otro paseito hasta el Ninnaji, un recinto enorme con varios templos y una especie de residencia envuelta entre dos jardines. Un jardín zen seco con su arena alineada y tras otro pequeño edificio un jardín japonés clásico, con su laguito, sus arboles podados como bonsais, faroles... y un altar. Todo tan en calma que no puedes evitar que la atmósfera se te incruste en cada poro.

Seguimos recorriendo todo el recinto entre edificios de templos, una pagoda, jardines, sakura, y haciendo fotos claro hasta que ya no podíamos distinguir más detalles de lo que veíamos. En ese punto decidimos acabar con las visitas, total, ya no quedaría nada más abierto, así que pensamos en ir andando sin rumbo fijo, eso si, después de comernos unos fideitos y arroz.

Tras comer recorremos calles pequeñas donde no se ve ningún turista, sólo gente del barrio, Tojiin, con tiendas locales, un pequeño mercadillo de libros y cds de segunda mano... hasta llegar a dos calles llenas de recintos de templos por los que se puede caminar sin más, así lo hacemos. La luz ya es bastante anaranjada, así que las fotos han quedado bastante bien. Y con las mismas llegamos hasta la estación de tren, pero como es pronto decidimos andar un poco más, sin rumbo fijo, sólo por andar en dirección opuesta a los pocos turistas que veíamos. Al final del paseo nos encontramos con una tienda de bonsáis increíbles. El dueño nos ve asomarnos y sale, nos abre la puerta y nos invita a entrar. Un paseo sin rumbo se convierte en un buen rato viendo como el jardinero da forma por completo a un pequeño arbolito que apenas era una espiga con cinco o seis ramas y acaba convertido en un precioso bonsái de formas sinuosas y equilibradas, eso si, repleto de alambre.

Contentos con el hayazgo volvemos a la estación y cogemos un tren que nos deja muy cerca del castillo de Kyoto que está iluminado, así que no debe estar mal del todo verlo a esas horas. Por el camino nos encontramos con un pequeño restaurante de teriyaki... allá que vamos, ¡que rico el pollo! Y un paseo alrededor del castillo después de nuevo hacia la estación, ya hacia el ryokan donde dormíamos. Pero claro, al llegar, pues ya se sabe, el ruido de las copas de sake nos atrae una noche más hacia una sakería, cerquita de la cama, por si acaso.

lunes, 6 de abril de 2009

Kyoto

Desde Takayama a Kyoto. Tres horitas de viaje. Nos levantamos en el templo y vamos a la estación cargaditos de mochilas. Taaaaarde. Nos quedan mas de 40 minutos de espera, así que a buscar algo de desayuno. Tras un par de vueltas decidimos preguntarle a alguien en nuestro perfecto japones... así que a la primera que pasa con una mascara puesta (algo muy normal por estos lares) le preguntamos... se quita la mascara y como no ve ningún sitio... pues se pone en cabeza de la expedición, ya nos daba hasta corte de lo que se recorrió en cabeza, pero al final encontramos un pequeño café. Te, tostada y un huevo poche, que bien suena, barato, rápido y al tren.

De nuevo los mismos paisajes pero esta vez sin nieve.

Medio dormidos y con ganas de dormir mas, llegamos a Kyoto. No tenemos sitio reservado, así que subimos a la novena planta de la estación central, a la oficina de atención al turista y menos mal que una agradable señorita, bueno dos, nos consiguen encontrar un ryokan para dormir cinco noches, eso si, dos noches en una habitación, otra noche en otro edificio anejo, y otras dos noches más en el primero. Pero la mujer que lo lleva es un encanto!!

Dejamos las cosas y aunque es bastante tarde decidimos buscar algo que quede abierto, a las cuatro y media de la tarde cierran casi todos los templos, museos y castillos. Cerca de la estación encontramos uno, enorme Higashi Honganji, pero en restauración, debe ser el año. Entramos sin que nos cueste nada por ello y recorremos descalzos los edificios de madera haciendo fotos donde nos dejan, claro. Aunque hay gente, por lo general permanecen callados, así que no hay apenas ruido que moleste mientras caminas... algún españolito que otro rompe un poco la norma, pero bueno, se nos tiene que notar allá donde vamos, supongo.

Al salir del templo ya si que no hay nada abierto, así que mapa en mano, nos intentamos dirigir hacia la zona de Gion, uno de los sitios que estaba en mi agenda desde el primer día del viaje. Decidimos huir de las calles principales por las que andan los turistas y nos internamos en las callejuelas del barrio, la gente nos mira con curiosidad al vernos pasar... y nosotros a ellos, aunque la falta de costumbre les hace apartar la mirada si no les saludas con una pequeña genuflexion (o argo). Al final cruzamos el puente sobre el río... pocos cerezos en flor en las orillas, una pena, y nos paramos a comer algo en un pequeño sitio de madera... mas fideitos ricos. Pedimos señalando las fotos, claro y los fideos están buenisimos, los mios ¡¡con anguila!!

Después de comer escogemos un callejón y a andar por el. Nos sorprende un poco que todas las casas parecen iguales y todas tienen farolitos rojos colgando en la puerta... así que les preguntamos a tres chicas que pasaban por allí y nos dicen que son las famosas casas de te de Gion, donde trabajan las geishas. Así que cámara en ristre, aunque está oscureciendo, ya empezamos a recorrer la calle.

Para mi sorpresa, una puerta se abre y deja entrever la cara pintada de blanco de una maiko, aunque apenas un segundo. Pensando en si suena la flauta, esperamos en la puerta. Sale una mujer con kimono y en un suave ingles me pregunta... quieres hacer fotografías a una maiko... tardo lo justito en responder que si. Entra en la ochaya de nuevo y sale una maiko. Cara blanca, kimono, obi... el que me conoce sabe lo que eso significa para mi. Con todo el respeto que puedo empiezo a hacerle fotos y ella aguanta incluso que me gire para hacerle fotos a una de las pocas partes de una maiko que esta sin pintar de blanco, el cuello. Los adornos, el obi... retratos... y se acabo. Por mi nos podríamos haber vuelto a Madrid en ese momento.

Seguimos recorriendo la calle y conseguimos que algunas maikos más que pasaban corriendo de una ochaya a otra nos dejen hacerles una foto, por lo normal solo una, pero es justo.

Y así recorremos Gion, el barrio de geishas de Kyoto, hasta acabar en un sitio un poquito cutre, fritangas a tutiplen, sake... una cena sanota vaya.

Después a Gion corner y a cruzarnos con una valenciana pija (insoportable) y un catalán que me daban ganas de abofetearle... "esperando a una geisha" me dice con ojos desorbitados... aparece una maiko y antes de poder acercarme a preguntar si le importa que le haga una foto el estúpido de el ya ha desenfundado el flash y le hace sietemil fotos seguidas... ni que decir tiene que la pobre salio huyendo despavorida... después que porqué no se dejan hacer fotos.

Con el mosqueo en el cuerpo llegamos a otro templo, iluminado, gigante, incrustado en un parque. Conseguimos ver gente pidiéndole a buda, paseando entre puestecitos que suponemos serán para una fiesta cercana. Paseando por el parque encontramos un enorme cerezo ya en flor completamente iluminado y repleto de gente haciéndole fotos, y poco mas allá mas cerezos, pequeños, con algún que otro japones de botellón!! al final nos acercamos a hacernos unas fotos con ellos, divertido, todos conocen al real Madrid, claro.

Y con esas volvemos a dormir, caminata de casi una hora viendo calles, alguna pagoda y algún templito pequeño.

Mañana sera otro día, pero antes de dormir... un poquito de sake.

domingo, 5 de abril de 2009

Takayama


Nos hemos levantado en Nagoya y nos esperan mas de 3 horitas de viaje en tren hasta Takayama. En teoría, pequeña aldea típica japonesa con tejados que llegan hasta el suelo hechos de madera y paja. En el viaje intentamos no dormir, unos mas que otros, para poder ir viendo el paisaje. Poco a poco el tren se adentra en las montañas, pero la sorpresa es que se empiezan a ver pueblos peque;os cubiertos de nieve!! Y nosotros sin un simple abrigo, algo harán los forros pero no se yo.

Menos mal que al llegar allí no nieva, pero sopla un viento helado muy divertido. El caso es que nos indican en la estación como llegar al sitio donde vamos a dormir. Un pequeño templo budista, que no tengo muy claro que siga en activo, sólo se ve a un bonzo, Tomi, que por suerte habla ingles, pero el sitio está genial. Todas las habitaciones son de tatami, a dormir sobre futones, y para llegar a la nuestra tenemos que descalzarnos, andar por un pequeño corredor de paneles de papel junto a un jardín con su riachuelo, linternas de piedra, arboles al estilo de los bonsais... de película. La única pega es que solo hay calorcito en las habitaciones, el resto del templo es tan gélido como la calle misma.

Salimos a recorrer la ciudad y ha salido un poco el sol, menos mal. Llegamos a la calle principal llena de tiendas para guiris, curiosas algunas, y entramos en una pequeña tetería-cafetería a calentarnos. Mi primer matcha.

Al salir de allí, llegamos al río, con un puente muy bonito y dos figuras que habrá que buscar su significado y giramos para entrar por un pequeño mercadillo donde me van dando a probar un montón de cosas en vinagre, bollitos y dulces, un poco de todo incluida la gente que es muy amable, eso si, casi acabo con dolor de espalda de inclinarme para responder los saludos de todo el mundo... arigato go dai masss!

Al final del mercadillo nos dirigimos hacia el templo más importante de Takayama que empieza con un tori gigante. El templo es bonito y aunque la ciudad, que de villa típica nada, está llena de turistas, allí no hay casi nadie. Recorriendo el templo encontramos un caminito que sube por la montaña y allá que vamos, el camino termina en otro pequeño templete desde el que se ve todo lo que hemos ido caminando. Y de repente aparece una viejecita desde dentro de una pequeña casita de madera... y nos empieza a hablar, muy dulce ella... pero en japonés... al final conseguimos saber que nos esta preguntando de donde somos, le decimos que españoles y resulta que habla un poquito, o eso dice, que trabajó en el hospital y allí había un sudamericano y le enseño un poquito... tras una extraña conversación sin enterarnos de la mitad de las cosas nos despedimos de ella y bajamos la montaña de nuevo.

Seguimos caminando por las calles y acabamos en otro templo enorme, pero no pudimos entrar, estaban rezando cánticos budistas, al menos pude asomarme por la puerta y escucharles, aunque sólo pude ver un poquito de nada. Y desde allí encontramos un par de calles típicas japonesas, con todas las casas de madera, antiguas casas de te y de samurais... aunque ahora están plagadas de turistas haciéndose fotos y montando en rickshaws. Atravesamos la calle como podemos.

Hacia la antigua villa, que resulta que esta a un buen tramo andando fuera de Takayama. A patita, pero como empieza a llover apenas veinte minutos después... a comer. Fideitos. Muy ricos en un pequeño sitio con apenas 8 sillas, pero que ricos los ramen!!

Al salir ya no llueve y conseguimos llegar a la aldea... que con tanto turista ha terminado siendo un parque temático. Todo vayado, limpito... pero sin mucha gente, menos mal. El caso es que el sitio es muy bonito, las casas son curiosas, se puede entrar en todas y ver como se distribuían las cosas hace años. Pero lo mejor... cuando decidimos que ya es hora de irnos, no hay nadie por allí. Y al dirigirnos a la puerta.... esta cerrada!!!! vamos que nos han dejado encerrados allí!!!! y no es que se esté muy calentito. Como no encontramos por donde salir, buscando hemos visto una caseta de madera que tiene encendido un fuego dentro y tiene maquinas de bebida, así que allá que vamos!!! tras hecharle madera al fuego y tomar algo calentito (yo un helado de te verde) estábamos de risas cuando llego un viejito. Le vimos de lejos, le saludamos, bajo la cabeza y siguió a lo suyo, así que nosotros a lo nuestro que hace frío fuera. Al cabo de un rato, vino, nos explico que estaba cerrado, nosotros que no teníamos reloj, y entre risas nos abrió las puertas para poder salir de allí, una hora mas tarde del cierre.

La noche acabo tranquila, unos takoyakis, un poco de arroz en otro sitio...y a dormir al templo.

Mañana a buscar sitio en Kyoto.

lunes, 30 de marzo de 2009

Japon 3. Kamakura

El día 3 empezó durito, mochilas al hombro y al tren, hacia Kamakura, pensamos que mejor Yokohama si sobraba tiempo. Se supone que según las guias en menos de una mañana está visto, pero empezamos a caminar por las calles sin gente apenas, las tiendas esperando a los guiris, pensando en desayunar algo, pero nada. Así que encontramos una tienda de fruta, que menudos precios, y acabamos con 4 plátanos en menos que canta un gallo. Poco mas allá... una tienda de mochi, el de te verde me encanta así que... y algo mas allá un viejecito con un carrito medio oxidado en el que tostaba boniatos... allá que te va y desayuno completo.

Con las mismas llegamos al hase-kannon. un imprevisto, decidimos entrar y menos mal. el templo es enorme dividido en diferentes alturas con un montón de pequeños jardines, una cueva pequeña con estatuas en el interior, cerezos...

Tras unas escaleras cientos de caras te observan, dioses diminutos de piedra rodean a otros mas grandes y a una estatua de la diosa kannon, impresiona aunque no seas budista.

Más escaleras y los templos principales con vistas a todo el pueblo de Kamakura y la bahía. Entre unas cosas y otras, casi toda la mañana en el templo, Yokohama se queda en la agenda.

Bajamos a lo que íbamos a ver en principio, el daibutsu, una estatua gigante de buda sedente, el segundo mayor de Japón. Está repleto de japoneses y al final acabo por hacerme una foto en grupo con ellos mientras sonríen y me dan las gracias por quererme hacerme la foto así, más bien seria al revés digo yo! pero es que son así para todo, siempre con las gracias, así pasa, que llevo miles de caras en mi cámara.

Cuando íbamos a irnos a la estación, vemos que recomiendan un templo más. Bueno, preguntamos cuanto tardamos en llegar a Nagoya y listo. Si, si. Conseguimos parar a un grupo de chicas que hablan ingles y entre todas nos cuentan que se tarda unas 3 horas, nada mas. Así que corriendo a ver el templo, enorme, para variar, con unas cuantas escaleras por subir, también para variar y que merecía mas tiempo de visita, pero no teníamos más. Al menos hemos podido verlo y subir hasta arriba. Corriendo a por el tren, que dos escalas y tres horas después nos lleva a Nagoya.

Sorpresita... el hostel que teníamos reservado nos dicen que no esta en Nagoya sino en Nagano. eran las diez de la noche y sin sitio para dormir. A rebuscar por el barrio mas cercano a la estación. Tras hacer caso a unos alemanes sin conseguir nada llegamos a un hotel, no muy caro, que le quedan dos habitaciones con camas de matrimonio. sin comentarios.

Y después un paseo para comprobar que estamos en mitad de un montón de salas de strip tease, bailarinas y demás sitios de perversión, barrio curioso. En el paseo se nos cruzan dos japoneses que nos miran como si supiesen que nosotros no conocíamos el barrio y sonriendo nos incitan a entrar en uno de los sitios mientras uno de ellos nos dice con gestos muuuuy claros que allí dentro se puede... tocar el género... por decirlo suave.

jueves, 26 de marzo de 2009

Tokyo 2

Empezamos el segundo día del viaje. Decidimos ir andando por aquello de ir viendo sitios sin saber lo que íbamos a andar claro. La idea era llegar al parque hueno así que atravesamos de nuevo el barrio del hostel y llegamos a Asakusa de nuevo. De nuevo el templo de la noche anterior, pero claro esta vez con luz. Fotitos al canto. Y de paso a probar cosillas para comer que ya toca. Lo primero las fotos al templo, a los japoneses, a unas thailandesas... y después la comida, para abrir boca unos bollitos rellenos de anko (ale a buscar) con formas de pagoda, animalitos... poco después mochi de te verde, unas de las cosas que tenia apuntadas en la agenda. Después otro tipo de mochi en bolitas pequeñas, ya os diré el nombre que le hice una foto al cartel, embadurnadas con unos polvitos, eso nos hizo menos gracia pero estaba bueno también. Seguimos caminando, preguntando a la gente como llegar, explicando que no somos americanos, que somos españoles... y llegamos a hueno comiéndonos unos onigiri por la calle.

En el parque estuvimos casi todo el día. Empezaba a estar lleno de gente haciendo fotos a los cerezos, los pocos que están en flor y haciendo fotos a todo lo que se movía. Y más comida mientras veíamos los templos del parque. Takoyaki (mas para que busquéis). Antes y después del paseo por el parque estuvimos en un mercadillo callejero repleto de puestos de todo tipo lleno de la fauna del lugar. Algunos dignos de cientos de fotos ya vereis.

Tras salir del parque Hueno volvimos al mercadillo a comer algo. Mas gyozas, buenísmas, y teriyaki de pollo aún más rico. Y después como era pronto pues empezamos a andar por el mercado hacia la zona que no haíamos visto aún, y claro, la calle se acabó. Pues seguimos en la misma dirección. Al final terminamos en Akihabara, el barrio de las tiendas electrónicas. Una locura. Todo lleno de altos edificios con miles de carteles luminosos, tiendas de comic, pachincos, y unas jovencitas vestidas como de época victoriana que repartían unos folletos por la calle y que huían de las cámaras de fotos. Son los reclamos de los bares para hombres en los que si subes te atienden como auténticas esclavitas, todo para el amo. Te remueven el café, te sirven de rodillas, siempre pendientes de si le falta algo más al señor... de película (eso si, cualquier feminista se volvería loca al verla, tampoco es de extrañar).

Y cuando se nos terminó por quemar la retina de tanta luz de neón pues a volver al barrio. Andandito, Akihabara, Hueno, Asakusa... esto me empieza a sonar un poco.

domingo, 22 de marzo de 2009

Sake, cerveza y buda.

El primer día ya ha pasado. Acabo de levantarme, darme una ducha y sacudirme el sake y la cerveza de anoche. Este Tokyo no tiene nada que ver con lo visto en películas y fotografías de guiris. No hay edificios altos ni futuristas. No hay miles de turistas buscando que ver ni que comer, ni siquiera miles de tokiotas cruzando como hormigas por ningún sitio. Hay pisos bajos, muchos de madera, pequeños comercios y restaurantes con linternas de papel en la puerta y fotos de los platos que ofrecen, incluso algunos de plástico, por si aun algún yanki se despista y aparece por asakusa.

La llegada fue agotadora por otra parte. El viaje es una autentica paliza y en nuestra primera visión de este país en lo único que estábamos pensando era en poder salir del metro que nos llevaba al barrio de nuestro hostel y respirar un poco fuera de un tubo. Al principio cuesta estar seguro de que llevas buen camino pero nada mas salir de la estación una amable turista ya nos indico que íbamos por buen camino, y poco después otras dos turistas que coincidió que estaban en el mismo hostel que nosotros nos dejaron un planito que llevaban para poder orientarnos.

Lo siguiente soltar las mochilas y salir corriendo que ya eran las dos y media aquí. Andandito hacia Asakusa, el antiguo barrio de la era Edo de Tokyo. No parecía ni Tokyo ni antiguo hasta que llegamos a un parque que poco o nada tiene que ver con los nuestros y poco después a uno de los templos budistas de la zona. Unas escaleras, el Tori, una fuente con cabeza de dragón para limpiarte y purificarte antes de los rezos, la pila del incienso... y japoneses yendo y viniendo cumpliendo con los rituales mientras desenfundábamos nuestras cámaras, ahora si habían llegado los auténticos japoneses, jeje.

El monje del templo no nos dejo hacer fotos, pero a cambio nos ha regalado una peque;a figura de escayola, un gallo con kimono ha terminado en mi mochila.

Después decidimos buscar un sitio para comer y acabamos por preguntarle a una familia que no sabia nada de ingles, y entre risas conseguimos que entendiesen que buscábamos algún sitio de ramen para comer, a Víctor le hubiese gustado el sitio. Una pequeña puerta amarilla, tres japoneses en la barra y otro vestido de negro cocinando entre un par de woks con cara de mosqueo. Cogimos un ticket en la maquina de rigor y nos colocaron una piscina en toda regla con soyu ramen, el mas típico. Caldo de verdura y carne, fideos, pato, brotes de soja, y un par de cosas mas en crudo que no sabemos muy bien lo que era, pero que esta buenísimo!!

Salimos de allí y encontramos el barrio de asakusa con un enorme templo budista lleno de turistas... japoneses, apenas cuatro o cinco occidentales como nosotros. Mejor. terminamos toda la tarde dando vueltas por el barrio que esta llenos de casas de te, de sake, de teriyaki, dulces, todo a tamaño reducido, de madera... lo mas típico. Lo único malo fue la lluvia que apareció y nos fastidio alguna de las fotos... pero ahora volvemos allí a continuar.

Y a la vuelta al hostel decidimos pararnos en un pequeño bar muy cerca, atendido por una especie de hatori hanzo dando sake y cerveza a dos tokiotas puestos hasta arriba. Una de ellas, mujer, se empeñó en que entendíamos japones y nos dio una charla en toda regla, pero el sake estaba bueno, dulzón. Y ya puestos pues terminamos en otro bar del que salían unas voces de karaoke a las que no pudimos resistirnos. Menudo show tenían montado entre una de las camareras y 4 borrachines! Mas de lo mismo, estos si entendieron que no sabemos japonés, pero aun así nos seguían contando todo lo que iban haciendo. Una botella de sake y unas cervezas después casi cantábamos nosotros también agarrados a los parroquianos. Y a las once, cerró, así que a dormir.

Hoy toca parque Ueno, el hanami.

jueves, 5 de marzo de 2009

Cacao y chocolate.

“Cómense dichas semillas que son un poco amargas, pero de resto buenas y sanas, y dicen que ayudan contra cualquier veneno. Los indios de Temistitlán, que nosotros llamamos Nueva España, se sirven de él como moneda y lo comen y beben en sus bebidas” - Galeotto Cey. Para los griegos Theobroma “alimento de los dioses”.

Ya los mayas y los aztecas utilizaban el cacao en distintas preparaciones pues vieron que era bueno contra las enfermedades y proporcionaba mucha energía. Pero en este caso lo que más me interesaba era cómo había llegado a Europa. Lo más sencillo es pensar que, puesto que fue Colón quién descubrió América para los europeos, fueron los españoles los causantes de la llegada del cacao a Europa. Y así fue, en su cuarto viaje trajo consigo las semillas del cacao, aunque en principio no tuvo mucha aceptación por su sabor amargo y su aspecto una vez disuelto en agua.

Fue Hernán Cortés quién trajo consigo de nuevo las semillas y consiguió convencer de sus beneficios a los cortesanos españoles. También los monjes españoles en el nuevo continente adoptaron la bebida como medicina revitalizante, y con ese fin acabaron de introducirla en España y el resto de Europa ermita tras ermita, monasterio tras monasterio. Para ser más concretos dicen que fue al Monasterio de Piedra, en Zaragoza, al que le fue enviado el producto por primera vez.

Además el primer lugar en el que se mecanizó la producción de chocolate fue en Barcelona, por lo que me asalta una pregunta. Si fueron los españoles los que lo trajeron a Europa, fueron los primeros en introducirlo en la alta sociedad, los primeros en mecanizar su producción… ¿por qué la fama de los chocolates se la llevan siempre los suizos, belgas, e incluso los ingleses? Supongo que por lo mal que se nos ha dado siempre exportar nuestros gustos a los demás, y lo fácil que se le ha dado a países como Francia, donde el chocolate llegó al casarse una española, la infanta María Cristina, con el rey Luis XIV, y en cuya corte se pasó a tomar más diluido en vez de fuerte y espeso al gusto español de la época. También el hecho de que fueran los suizos quienes consiguieron fabricar chocolate con leche por primera vez al conseguir estabilizar la mezcla gracias a la leche condensada que conseguía obtener un empresario que igual suena de algo, el señor Nestlé.

Pero bueno, cosas que pasan. Y ahora, ¿quién produce el mejor chocolate? ¿Dónde están los mejores artesanos? Unos dicen que el mejor se produce en Venezuela “el Rey”, otros en México, por supuesto el cacao criollo. ¿Pero el chocolate como tal? Pues como todo ira en gustos, pero hay una serie de marcas que destacan por encima del resto según todos los expertos en el tema, Lindt & Sprüngli y Carma en Suiza, Belcolade, Godiva y Callebaut en Bélgica, Valrhona, Barry y Nöel en Francia, Venchi en Italia, Cadbury en Gran Bretaña y el ya citado El Rey en Venezuela, son los que mejores productos consiguen. Pero de todos estos estamos hablando de producciones más o menos industriales. Si hablamos de tabletas, la chocoapedia tiene una lista concreta con las 10 mejores según ellos.

Y como todo es cíclico, resulta que hoy en día uno de los chocolateros más reconocidos mundialmente es un catalán Antoni Escribá, que aunque ya ha fallecido revolucionó la idea del chocolate y legó sus conocimientos a sus hijos. Tanto es así que Cataluña se ha llenado de maestros en el arte del chocolate como Oriol Balaguer formado en el I+D de Adriá, Jordi Butron que ha trabajado con lo mejorcito del mercado (Gagnaire, Adriá, Michel Bras), Ramón Morato creador de cacao Sampaka junto a Albert Adriá y a Jaume Von Aren y fundador de la única escuela de chocolate de España, Chocovit y Enric Robira.

Así que el que quiera emular a los ricachones que siga con los Ferrero y al que le guste la calidad de verdad que pruebe cualquiera de los nombrados más arriba. Para mí, Godiva, a ser posible los de naranja.

viernes, 13 de febrero de 2009

Babette´s Gaestebud

El festín de Babette en castellano. La vi hace un par de días y me gustó. Mucho además.
Es una película sencilla, austera, rodada sin manierismos, sin artificios, sin nada que aparte la mirada de lo que ocurre en la pantalla. De otra forma desaparecerían las sutilezas de sus personajes y la trama que en ella ocurre.

La historia se ambienta en un pequeño pueblo noruego, Berlevaag, allá por 1885. Dos hermanas, hijas de un pastor protestante luterano, abandonan los placeres terrenales para ayudar a su pueblo, con la conciencia de estar de paso en la vida, una vida que deben llevar con austeridad, sin disfrute ninguno. En estas aparece Babette, la protagonista de la historia. Una francesa huida de su país que se ofrece para ayudar a las hermanas con las tareas de su casa y que estas aceptan por caridad. Con el paso del tiempo, Babette se convierte en una parte fundamental en la vida cotidiana del pueblo y sus habitantes, como dice en la película por uno de los feligreses "gracias a dios por habernos mandado a Babette y así las hermanas hayan tenido más tiempo para ayudarnos a todos".

Un golpe de suerte hace que Babette encuentre la manera de devolver todo lo recibido por sus vecinos. Cocinando. ¡Y qué comida!. Lo que les ofrece a sus comensales en una sola noche es un deleite en todos los sentidos, ver los preparativos, como los platos van tomando forma, el servicio, el orden, el disfrute sutil que va apareciendo en la mesa mientras unos puritanos invitados reniegan de disfrutar de las viandas, aunque acceden al banquete por no desilusionar a la cocinera aún pensando que iban a formar parte de un "aquelarre" culinario.

Y aquí pasa la comida a ser la protagonista. A demostrar, con sutiles cambios, como el agriado carácter de los habitantes va cambiando con el vino y todo lo demás, ayundando a limar las diferencias que existían entre ellos, acabando con una sentida, aunque contenida, celebración alrededor de un pozo de agua dando gracias por sus vidas.

Si, ya se que suena muy cursi y todo lo que queráis, pero si a alguien le gusta la cocina ya tiene excusa, si a alguien le gustan las sutilezas en las historias, ya tiene otra. Al que no le guste disfrutar de los pequeños detalles... ahí están los tomates y terminators VIII a su disposición.

El festín:
-Sopa de tortuga acompañada por un vino amontillado.
-Caviar y Blinis Demidoff, regados por un champaña Veuve Clicquot de 1.860.
-Codornices rellenas de trufa negra, reposadas dentro de un volován con salsa de vino Clos de Vougeot cosecha de 1.845.
-Ensalada de endivias, nueces y lechuga con vinagreta francesa, escoltada por el mismo vino.
-Selección de quesos franceses, entre ellos roquefort y camembert.
-Tarta de cerezas, frutas confitadas y licor.
-Fruta fresca: higos, dátiles, uvas y piña.
-Café molido para la ocasión y cómo digestivo un soberbio Marc Vieux Fine Champagne (lo que conocemos como Marc de Champagne).

La receta: Codornices en sarcófago
4 codornices (mejor si son de caza y no de granja)
300 gr. de foie gras
50 gr. de trufa negra
c.s. de sal y de pimienta negra molida

Limpiar el foie y trocearlo. Con un pequeño cuchillo bien afilado, deshuesar las codornices de modo que queden enteras. Salpimentarlas. Rellenarlas con 70 / 80 gr. de foie gras troceado y la trufa cortada en pequeños trozos. Reconstruir el ave.

Masa:
300 gr. de harina de trigo
160 gr. de grasa de pato bien fría
c.s. de sal

Amasar los ingredientes. Dejar reposar el pastón 60 minutos en la nevera. Pasado el reposo, estirar la masa a unos 3 mm de grosor. Reservar en la nevera hasta su utilización.

Sarcófago:
Forrar con la masa que laminamos 4 moldes pequeños. Se pueden usar unas latas rectangulares que sirven para confeccionar los blocs de foie gras. Sus medidas son de 10 x 15 cm, de altura. Existen unos moldes individuales específicos pero son muy difíciles de encontrar. Colocar en cada sarcófago una codorniz. Confeccionar con la masa que ha sobrado unos pequeños rectángulos de 10 x 5cm que colocaremos sobre cada molde. Soldar con el resto de la masa. Hacer una pequeña chimenea en la parte superior del sarcófago con la punta de un cuchillo. Hornear a 180º C durante 20 minutos.

Fondo al vino de Madeira:
15 cl de fondo de pato
50 gr de trufa negra
c.s. vino de Madeira
c.s. sal y pimienta negra molida

Reducir el fondo de pato con la trufa picada. Añadir el vino de Madeira. Salpimentar y reservar.

Servir el sarcófago con el fondo al Madeira bien caliente, y disfrutar.

miércoles, 28 de enero de 2009

Saltad el fuego ¡por Belenos!

Una fiesta más, un paganismo más. La noche de San Juan y sus famosas hogueras tienen un origen poco cristiano aunque ahora parezca lo contrario.

Todo tiene que ver con el sol, el solsticio de verano, el día con más horas de luz y menos de noche que las más antiguas civilizaciones aprovechaban para recoger las cosechas. Como un montón de mitos y rituales de un sinfín de civilizaciones tiene que con el dios sol.

Los griegos celebraban su ritual correspondiente dedicado al dios Apolo encendiendo hogueras para purificar a los asistentes. Los romanos las dedicaban a Minerva y ambos recogían hierbas medicinales ese día porque pensaban que adquirían mayor poder curativo. Esto tan pagano aún se sigue haciendo en pueblos gallegos donde las mujeres compran flores y hierbas, las lavan con el agua del rocío de esa noche y las cuelgan en las casas para que den buena suerte el resto del año.

Pero no eran los únicos, los incas celebraban la fiesta del Inti-Raymi, que se sigue haciendo ahora, aunque sólo sea como atractivo turístico.

Y como no, los celtas celebraban el solsticio dedicando la fiesta, beltaine, a su dios del fuego Belenos encendiendo hogueras que saltaban los guerreros demostrando su valor al dios y cuyas ascuas utilizaban los druidas para hacer pasar entre ellas a los animales para purificarles y protegerles.

Si bien el ritual más conocido es el que tiene que ver con el fuego y las hogueras hay más también asociados al agua. Las de las fuentes y riachuelos que eran bañadas por el sol al amanecer de ese día se pensaba que eran curativas (si vais por Galicia preguntad por las fuentes que aún queda alguna), los baños de las nueve olas, que se siguen celebrando en las costas gallegas, se celebraban para que las mujeres tuviesen más facilidad para quedarse embarazadas.

Alguien pensará que lo que hizo la iglesia no fue tal transformación de pagano a cristiano… pues se equivoca. Si hubiese sido fruto de la casualidad o simplemente del tiempo no habría testimonios como el del “apóstol de los suevos”, San Martín de Braga, quién ya en el siglo VI condenaba como herejía la celebración del solsticio por ser de herencia pagana “La lucha contra la oscuridad se perpetua con la luz del fuego de la hoguera, que simboliza el bien. Las personas saltan esa hoguera, exorcizan el mal y eliminan la eficacia de un posible maleficio.”

Sin embargo la iglesia no consiguió abolir las fiestas en cuestión, recurso… cristianizar. La solución sencilla y curiosa. San Juan Bautista que, oh casualidad es el único santo del que se celebra su nacimiento en vez de su muerte y claro el hombre, nació el día del solsticio de verano (curioso que la navidad, la natividad de Jesús se celebre 6 meses después, será casualidad también). ¿Y las hogueras como las explican?, porque claro, no es sólo la fiesta también hay que cristianizar las costumbres asociadas a ella.

Pues otra curiosa casualidad. Resulta, que al padre de San Juan, Zacarías, le comunicó un ángel la cuestión tal como “relata” después el evangelio de Lucas “Zacarías era un sacerdote judío que estaba casado con Santa Isabel, y no tenían hijos porque ella era estéril. Siendo ya viejos, un día cuando estaba él en el Templo, se le apareció un ángel de pie a la derecha del altar. Al verlo se asustó, mas el ángel le dijo: “No tengas miedo, Zacarías; pues vengo a decirte que tú verás al Mesías, y que tu mujer va a tener un hijo, que será su precursor, a quien pondrás por nombre Juan. No beberá vino ni cosa que pueda embriagar y ya desde el vientre de su madre será lleno del Espíritu Santo, y convertirá a muchos para Dios”. Pero Zacarías respondió al ángel: “¿Cómo podré asegurarme que eso es verdad, pues mi mujer ya es vieja y yo también?”.
El ángel le dijo: “Yo soy Gabriel, que asisto al trono de Dios, de quien he sido enviado a traerte esta nueva. Mas por cuanto tú no has dado crédito a mis palabras, quedarás mudo y no volverás a hablar hasta que todo esto se cumpla”. Cuando se cumplió, seguía Zacarías sin voz, así que para mostrar su júbilo encendió hogueras para que todo el mundo las viera y conociera el nacimiento de su hijo, recuperando tras ello de nuevo su habla.

Allá cada uno con lo que celebra, y como dicen los Galegos: En San Xoán meigas e bruxas fuxirán.

martes, 27 de enero de 2009

Adios al coloso

Snif snif, toda una lástima. Acabamos de quedarnos sin una de las obras más representativas de Goya. El coloso. Ahora resulta que no es suyo, que es de un tal A.J.

¿Qué dirá Don Francisco de todo esto? Pues que ya lo sabía, supongo. Asensio Juliá, que así se llama, resulta ser el principal ayudante del pintor de Fuendetodos a finales del siglo XVIII, así que lo habría visto hacer desde un principio, digo yo, eso si no era un ejercicio de clase.


El caso es que uno de los cuadros más reproducidos en los libros de texto y de arte de medio mundo y a la sazón uno de los cuadros más representativos de Goya y la pintura española del XVIII ha dejado de serlo. Porque una cosa está clara. Puede que el cuadro en cuestión después de haberse llevado tantas alabanzas hará que suba el caché de A.J., pero nunca conseguirá la relevancia que el cuadro ha tenido por tener la firma que tenía hasta ahora ni de casualidad.

Entonces, ¿es el cuadro tan bueno como se decía o simplemente era bueno porque era de Goya? Es lo que tienen las marcas, uno nunca está seguro del todo. Claro que si atendemos a las explicaciones que da la experta del museo sobre el cuadro... angelito, a caer de un burro le pone. Sobretodo al compararlo con las obras de Goya, fallos de perspectiva, de tamaño, mala definición de la anatomía del gigante y del resto de las figuras del cuadro. Por no hacer bien no tiene buenas ni las pinceladas, ni el estudio previo, ni las capas de pintura. Vamos que muy bonito señora pero el cuadro es un poco menos que un asco. Lo que me devuelve a la misma pregunta. Si tan bueno era el cuadro hasta ahora, ¿cómo es que ha dejado de serlo? Pobre Coloso, al final colosito y gracias.

lunes, 26 de enero de 2009

Calabazas, buñuelos y huesos “de santo”.

Una fiesta más, religiosa toda ella. Todo el mundo la conoce. Entre otras cosas porque no hay que ir a trabajar. Es el día de todos los santos. Pero, ¿cuál es el origen de este día?

Pues ni santos ni religión tienen que ver con ella. De nuevo hay que remontarse a los tiempos en que los celtas pululaban por media Europa y los romanos por la otra mitad al poco tiempo.

Para los celtas una de sus celebraciones anuales era el fin a de año, que para ellos era el actual 31 de octubre, el fin de su verano, el samhain. En esta celebración además del último día del año, se celebraba la recogida de la última cosecha con la que se nutrirían durante el invierno y según sus creencias también era el día en el que los espíritus traspasaban al mundo de los vivos vagando por la tierra dando origen a diversas tradiciones y ritos como escribiré más adelante.

También los romanos celebraban más o menos en los mismos días la festividad de feralia dedicada al culto a sus muertos en los que realizaban ofrendas a sus paganos dioses incluyendo a Pomona, ofreciéndole manzanas recién recogidas.

Los romanos hacían ofrendas, los celtas intentaban que los espíritus no entrasen en sus casas ni en sus cuerpos. Para ello colocaban pequeñas velas en el interior de nabos ahuecados que colocaban para que los espíritus encontrasen el camino a seguir. Además pensaban que colocando en las ventanas una vela por cada uno de los difuntos de la familia los espíritus estarían tranquilos y les dejarían en paz.

Los druidas encendían también hogueras alrededor de las cuales se reunían los pueblos para celebrar el fin de la cosecha.

La celebración siguió integrando elementos celtas y romanos hasta que Justiniano decretó el culto cristiano como obligatorio para todo el imperio que absorbió de todas formas la vieja costumbre del samhaim.

No fue hasta el siglo VIII cuando la iglesia decidió que ya era hora de que los cristianos dejasen de celebrar rituales paganos decidiendo colocar su “día de todos los santos” el día 1 de noviembre para intentar reemplazar lo que se celebraba ya desde siglos antes. De hecho en el siglo IV la iglesia de Siria celebraba un día de sus mártires y el papa Bonifacio IV transformó un panteón romano en cristiano dedicándolo a todos los santos pasando la fiesta de mayo al actual día. Esta idea es además la que le da nombre a la actual fiesta. En inglés (Gran Bretaña es el lugar en que más aceptación tenían estos ritos por estar más asentadas las costumbres celtas) el día se conoció como “All Hallow’s Day” y por su importancia la noche anterior se celebraba la fiesta de la víspera, es decir, “All Hallow’s Eve” que por las deformaciones propias de la lengua anglosajona pasó a llamarse “Halloween”.

Y la famosa calabaza ¿de dónde sale? Otra leyenda celta más. Se dice que existió un personaje llamado Jack con fama de bebedor y pendenciero al que el diablo quiso visitar para saber si la fama de aquel mal hombre estaba justificada. Le encontró en una taberna y tras hablar con él decidió llevárselo al infierno con él. Jack le pidió un deseo, una cerveza para cada uno. El diablo accedió, pero al ir a pagar ninguno tenía dinero y Jack le pidió que se convirtiera en moneda para pagar, pero en lugar de hacerlo metió la moneda en un bolsillo junto con un crucifijo de plata que impedía al diablo transformarse de nuevo. Con el engaño consiguió un año de plazo hasta la nueva visita del diablo. El año siguiente fue a buscarle de nuevo. De nuevo Jack le pidió un último deseo, que el diablo subiese a un árbol a cogerle una manzana. Al subir Jack talló una cruz en el tronco que no dejaba bajar al diablo. Una vez se vio engañado pero esta vez el pacto fue para los diez años siguientes.

Jack murió antes, pero al llegar a las puertas del cielo no dejaron que entrase por su terrible vida y le empujaron al infierno donde tampoco puedo entrar por el pacto al que había llegado son satanás. Al menos se apiadaron de él y le dieron una brasa para que pudiese meterla en un nabo y así guiarle en sus pasos. De ahí el nombre actual de la calabaza “Jack-O’lantern”. Del nabo a la calabaza sólo hay un pequeño paso casual. Al emigrar los irlandeses a Estados Unidos se llevaron con ellos sus costumbres, pero no había nabos, eso sí, ¡calabazas encontraron para repartir!

En estas latitudes la iglesia estaba más afianzada y consiguió que se olvidasen poco a poco las viejas costumbres, quedando prácticamente sólo el culto a los muertos.

La tradición de los dulces también viene de viejo, está si es más cristiana. Los pobres del siglo IX empezaron a pedir dulces por las casas ofreciendo rezar por las almas de los difuntos de quién les alimentase. Comenzaron siendo simple pan con pasas pero poco a poco se fueron añadiendo más preparaciones.

Los huesos de santo tengan probablemente origen madrileño. Aparecen citados en el “Arte de cocina” de Francisco Martínez Montiño de 1611. Eran una rápida solución para dar salida al mazapán de almendras recién recogidas en esa época y seguir con la vieja tradición de comer dulces en ese día. Del origen de los buñuelos no he conseguido la fecha, aunque supongo que sería simplemente una solución más barata. Es extraño. Dinero alrededor de la religión.

viernes, 23 de enero de 2009

El roscón

El roscón de reyes y la celebración de los Reyes Magos.

Los griegos ya le ofrecían a su dios solar, dios de las puertas, llamado el dios de los pasteles, unos bollos redondos similares a los actuales roscones. Y los romanos celebrando las victorias de Cesar Augusto a comienzos de enero. Con el tiempo estas celebraciones se convirtieron en una escusa para el desenfreno, gastronómico o no, sobre todo si atendemos a aquellos que defienden que el roscón era repartido sólo entre los esclavos incluyendo uno en el que se introducía un haba que permitía a quién la encontrase ser “rey por un día”.

La primera vez que la iglesia institucionaliza la fiesta en cuestión es el siglo III, la Epifanía o Teofanía, y se convirtió en el día de abstinencia, supongo que para reponer los excesos acostumbrados hasta ese momento. Ya en el siglo XI, con las paganas costumbres olvidadas, la iglesia decidió convertir en protagonista de la historia al niño más pobre de la ciudad, que sería vestido con ropas suntuosas y servido en la mesa por personas de alta alcurnia y que recibía también dinero recogido de las donaciones populares. Se pasó del “rey del haba” al “rey niño”. Está idea se llevó a las casas menos pudientes haciendo que el más pequeño de la casa repartiese el roscón y el que encontrase el haba pasaba a presidir la celebración.

Esta costumbre arraigó fuertemente en Francia donde fue prohibida de nuevo por los hugonotes franceses en el siglo XVI debido de nuevo a los desmanes y abusos cometidos en las festividades. En esta época se introdujo la idea del “regalo” en el roscón en sustitución del haba. El cocinero de Luis XIV introdujo en la masa un colgante con un diamante fruto de las donaciones del resto de sus sirvientes. Así ha ido pasando por los años hasta que los soldados repatriados de Flandes lo introdujeron en España popularizándose en el siglo XVIII con la llegada de los Borbones.

Y he aquí el porqué de la celebración del día de reyes que, por cierto, no aparecen en la historia hasta el siglo VI en que el monje Veda el Venerable les pone nombre (Melchor el anciano, Gaspar el maduro, y Baltasar el joven negro) aunque sólo fueron citados anteriormente en el evangelio de San Mateo quién ni dice que fueran tres ni que fueran reyes.

Dulce Navidad

Hace ya unos meses mantuve una charla con uno de mis mejores amigos sobre una festividad pagana que con el tiempo y unas misas había sido transformada por la iglesia y a la que ya nadie recuerda como lo que fue, algo que en origen no solo no tenía absolutamente nada que ver con ninguna religión sino que era considerada por los religiosos como pagana e impura. Al recordárselo yo, su repuesta fue algo así como ya está el ateo con sus cosas. Bueno pues esa ha sido mi inspiración para ir escribiendo sobre aquellas fiestas paganas que se hayan ido sacralizando con el tiempo. No es que quiera yo ahora “evangelizar” a nadie, pero tampoco es de justicia que se pierdan los orígenes de las cosas, así que está es una más.

Dulce Navidad
La natividad de Jesús. Eso es lo que se celebra en esas fechas. ¿O no?

Pues va a ser que no. En la biblia ni siquiera aparece la fecha en que nació el niño y no dice que se tenga que celebrar el nacimiento. Sin embargo la iglesia buscó mucho después una fecha para dicha celebración. Y buscaron una cualquiera, pero no una casual. Por eso la colocaron en la fecha en la que todas las culturas y civilizaciones celebraban sus fiestas más importantes de todo el año. El solsticio de invierno. El día en el que el sol empieza a tener más horas para brillar y que era el día más importante para celtas, egipcios, griegos y romanos entre otros. Todos celebraban lo que para ellos era más importante, la luz del sol, y su dios más importante, el dios Sol.

Pero no penséis que en el cristianismo no pasa, a ver de dónde pensáis que sacaron los santos sus aureolas sino de los símbolos solares "paganos". Bueno a lo que iba. Sólo el cambio de calendario hizo que la fiesta de la navidad pasase del 21 al día 25 de diciembre y de paso hicieron coincidir la epifanía con las celebraciones romanas de las victorias augustas.

¿Esto es un problema?, pues para mi no, pero las cosas claras y el chocolate espeso. A veces no es oro todo lo que reluce.

Pasa lo mismo con las tradiciones "cristianas" asociadas a la navidad. La entrega de regalos. Era la costumbre romana en la fiestas de las saturnalia, en el solsticio. (El enlace es una página de ejemplo como cualquier otra).

El árbol de navidad, no sólo no es cristiano sino que hay varias referencias bíblicas en las que, el árbol verde, aparece como símbolo pagano (Ezequiel 6:13, Deuteronomio 12:2).

Con esto no quiero reirme de nadie ni nada parecido, pero creo que no está demás saber lo que cada uno celebra y si quiere celebrarlo de todas formas, cada uno en su casa...

miércoles, 21 de enero de 2009

La España que nos merecemos IV. Para muestra un botón

No salgo de mi asombro.

Hace dos días se conoció la noticia de un posible caso de espionaje ilegal comandado por uno de los consejeros del gobierno de la comunidad de Madrid, amigo y mano derecha hasta ahora de mi prima Espe, Francisco Granados. El echo en sí, ya es como para echarse a temblar. Si esto es lo que entiende este hombre por democracia no me extraña que estemos como estamos.

Pero lo que me asombra de verdad es que las únicas explicaciones que se le ocurran al elocuente señor en cuestión sea que: la publicación por parte del periódico El País de este caso se debe a una maniobra de ocultación de las palabras de Solbes sobre la carencia de maniobra del gobierno actual para mejorar la crisis financiera que nos envuelve. "En mi opinión, hemos utilizado todo el margen de gasto público que teníamos, incluso hemos ido un poco más lejos de lo que según una interpretación estricta del pacto de estabilidad deberíamos."

¿Por qué me sorprende? Porque podría ser verdad, no digo que no, si no fuese por el “pequeño detalle” de que dichas polémicas declaraciones del vicepresidente fueron hechas en el transcurso de una entrevista a la sazón publicada en exclusiva en primera plana y a cuatro columnas por el periódico El País. Si si, el mismo.

Entonces, mi pregunta es… ¿acaso es tan estúpido el señor Granados como para no darse cuenta de ese pequeño detalle? O simplemente ha pensado que el resto del universo es más estúpido que él y no se iba a molestar en saber de dónde salían las declaraciones de Solbes. Para mi que es esto. Ya no solo porque vivamos rodeados de estúpidos incapaces de razonar de forma coherente la mayoría de las veces, sino porque en el fondo sabe que da lo mismo. Sabe que tiene un montón de electores cuya respuesta al tema será “que jin” “que lleva razón, es una maniobra de esas para ocultar cosas”, “los del país que son unos rojos y quieren despresti, despes, decir que el Granados es tonto, vaya”. En fin.

Sólo dos días después, cuando ya el caso parece que no tiene remedio, la propia presidenta de la comunidad ha pedido a la fiscalía que investigue el caso, aunque sólo sea por intentar que el tema no le manche los faldones.

Y no se pierdan ustedes al fiscal superior de la Comunidad de Madrid diciendo que no ve indicios de delito en un caso de espionaje a cargos públicos, total na.

Vamos que como uno piensa que la política y sus políticos son fiel reflejo de la sociedad en que vivimos, no es que tengamos lo que merecemos porque tenemos lo que votamos. Es que tenemos lo que somos.

martes, 20 de enero de 2009

Las crónicas de Gaza. El inglés, el árabe y el judío.

Genocidio: Exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad.

Hay muchas voces que opinan que esto es lo que está ocurriendo en estos días en la franja ocupada de Gaza. Por supuesto que, otros muchos dicen que no, que eso es exagerar el problema. Mi opinión es que sí, que es lo que ha ocurrido, que eso es lo que está haciendo Israel con el pueblo palestino auspiciado por los Estado Unidos de Norteamérica que bloquean y colapsan las “decisiones” de la ONU que ha perdido con ello todo sentido de existencia (desde hace muchos conflictos ya). Y lo opino porque mi estrecha mente no es capaz de imaginar otra explicación para los bombardeos sistemáticos a la población civil. Y digo sistemáticos porque cuando la respuesta al lanzamiento de cohetes caseros, que son poco más potentes que un petardo, se realiza con bombardeos de la aviación contra las viviendas de la población civil sabiendo que lo son, lanzamiento de cohetes desde helicópteros (mucho más quirúrgicos en sus acciones), invasión de las ciudades con tanques e infantería no tengo otra forma de pensar.

A esto hay que unirle las explicaciones del gobierno israelí, como las de su ministra de exteriores justificando los ataques a la población alegando que los cohetes están en sus viviendas y ellos lo saben y lo defienden, así que se agarren los machos que lo que tienen se lo han buscado ellos solitos. Con un par.

Pero mejor aún fue su frasecita cuando dijo que los ataques eran selectivos y a las pocas horas ellos mismos recuentan sus muertos, 9 y de esos, 4 militares israelíes muertos por fuego amigo. Bonito eufemismo. Es decir, que eso que llamaba selectivo incluía a sus propios militares, qué ocurre ¿no le caían bien a su sargento o algo? Pueden decir que es casualidad, que los errores son posibles en este tipo de operaciones, pero no me cuadra que haya más de 300 niños muertos por casualidad.

A mi me huele más a que no les importa realmente si los muertos son niños o terroristas, es más me da que lo que piensan es que cada niño muerto es un futuro terrorista menos del que preocuparse. Pero no sólo lo pienso por eso. También por el caso del militar que se encontró a unos niños atemorizados por los tanques, les animó a que entrasen en un edificio asegurándoles que estarían seguros y a los pocos minutos el edificio voló por los aires. Me dirán que tarados los hay en todas partes, pero no me vale la explicación. No me vale porque supongo que este tipo de cosas responde a una cadena de mando con lo que ya no es un tarado suelto.

A todo esto se le une el hospital, la sede, y un centro de prensa que bombardearon y que estaban bajo control de la ONU, llenas de niños. No me creo que Israel no conozca la ubicación de un edificio internacional y mucho menos que no sean capaces de apuntar mejor sus cohetitos.

Pero si sólo fuese eso. Hablamos de una población, en Gaza, de millón y medio de personas que llevan sin luz meses, sin agua potable meses en una buena parte del territorio. Que no pueden apenas moverse de su ciudad. Que no pueden conseguir los permisos necesarios para trasladar alimentos, medicación… con lo que la presión a la que ha sido sometida dicha población hace completamente inviable un entendimiento entre los dos pueblos.

Y todo esto mientras nosotros nos dedicábamos a comer cordero, turrones y champán, como todos los años. Pero al fin y al cabo, esto pilla de lejos.

Con todo esto, creo que está claro de que parte anda este que escribe, pero eso no quiere decir que la gente de hamas no me parezcan abominables de igual modo, lo uno no quita lo otro. Pero tampoco me parece normal que se les ponga en la lista de terroristas de la Unión Europea porque no cumplen como gobierno con los acuerdos de naciones unidas en cuanto a derechos humanos y al reconocimiento del estado israelí. Lo mismo ocurre con los chinos y aquí paz y después gloria. O que pregunten por Guantánamo.

Solución… ni idea. Pero tampoco soy yo quién deba darla. Creo que la opinión pública está para exigir que se solucione, no para ser quién encuentre esa solución, para eso se supone que pagamos a los políticos, aunque está claro que tampoco tienen los arrestos para ponerse frente a Israel a exigirle nada, eso sí, con Corea del Norte, Yemen, Irak… si que lo hacen y exigen altos y bajos el fuego, y aplican sanciones, y se rasgan las vestiduras si es necesario. Hipócritas.

Pero tan sólo es un caso más del abandono sufrido por la práctica totalidad de las antiguas colonias europeas que cuando ya no podían soportar la situación del país de marras lo dejaban a su suerte y si te he visto no me acuerdo en el mejor de los casos. Quizá si los hijos de la Gran Bretaña no hubiesen huido de Palestina con el rabo entre las piernas cuando ya no podían soportar la situación creada por ellos mismos y sus juegos de influencias en la zona otro gallo cantaría. O si no estuviésemos todos subyugados al dólar, alguien habría echado un par de huevos encima de la mesa y no hubiese permitido a los judíos que, repartidos por medio mundo, decidieran que esa tierra era suya.

Tengo claro que todo el mundo tiene derecho a reclamar lo que crea justo para su pueblo, pero si tenemos en cuenta que los judíos como tal fueron expulsados por los romanos de toda la zona, 2000 años ha. ¿Hasta que año tiramos la historia para atrás? Por que, si pensamos así, habría que ir pensando en devolver Al-Andalus, ¿o no? ¿Sólo vamos a tirar hacia atrás cuando sean las fronteras ajenas las que se tocan, pero esta Esssspaña de pandereta no entra en esas lides.

Con todo esto la única conclusión a la que he llegado es que existen dos tipos de problemas asociados a este conflicto a cuál más jodida. Por un lado, me da, que a nivel local es un problema meramente religioso. Y cuando topas con la iglesia, guerra santa y a correr, como siempre. La solución a este problema entronca con el otro del que hablaba. Y es que Israel no juega con los mismos dados que el resto de países de la zona, ya que se encuentra completamente respaldado por los Estados Unidos. El segundo problema. El internacional.

Creo que este segundo problema es meramente estratégico, es decir, el único país que, hoy por hoy, no tiene mayoría musulmana en esa zona (acceso al mediterráneo incluido) es Israel. Con lo que es el único aliado posible de los Estados Unidos en la zona, que además le permite tener un cierto control de lo que ocurre en el canal de Suez, con lo que implica, tiene cerca el índico y sus barquitos correspondientes y que decir de la cercanía de todo oriente medio desde las bases en suelo israelí, lo mismo que ocurre con Rota y el mediterráneo y el estrecho. Todo esto inflado por las presiones de los grupos judíos de poder en los propios Estados Unidos, que no es poco. Si la maltrecha economía yanqui se enfrenta a los lobbies judíos, apaga y vámonos.

Qué ¿cómo llego a esa conclusión?, dirán algunos. Pues fácil. Condenas en la ONU a las acciones israelíes que no salen adelante por el veto yanqui. Peticiones de alto el fuego inmediato que no salen en la ONU por veto yanqui. Para al final tras sacos de muertos y ataques conseguir que la petición salga adelante con los Estados Unidos en abstención y gracias. Eso sí, el día siguiente, que casualidad, un barco con 3000 toneladas de armas y municiones arribó a puerto israelí desde el mundo vaquero de Bush y compañía. Sin comentarios.